Montevideo hacia el Este

Hace un año fui en bici a visitar a un amigo a Punta del Este. Armé un track en Google Maps por caminos interiores para evitar la ruta Interbalnearia todo lo que pudiera y funcionó casi perfecto.

La idea era salir temprano en la mañana, almorzar algo en Piriápolis y seguir. Hice el viaje con un exceso de equipaje (dos alforjas medianas llenas de un montón de cosas que no precisé) pero sirvió como primera experiencia de pedalear con la bici cargada.

Arranqué como a las 7am y la rambla estaba super tranquila en dirección al este. Iba algo nervioso. La bici era un poco difícil de maniobrar con el peso de las alforjas e iba a hacer muchos kilómetros (lo máximo que había hecho eran 90km). Después de pedalear un poco se me pasó todo. Había un leve viento en contra pero nada terrible, al menos por ahora.

En La Floresta hice la primera parada, estiré un poco, comí una banana y me puse protector solar porqué el sol estaba entrando a picar.

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El camino fue bastante tranquilo, vi poca gente en los distintos balnearios, más que nada personas que habían salido a caminar en la mañana.

Cuando llegué a Piriápolis me sentí realizado a pesar de que no era mi destino final. Había hecho unos cuantos kilómetros sin inconvenientes y lo que faltaba era poco. Almorcé por ahí tomándome un rato para descansar y luego seguí.

Para cuando reanudé la marcha el viento había subido mucho en intensidad y se hizo medio pesado, pero todavía tenía toda la tarde por delante y no tenía ninguna presión de tiempo.

En Punta Negra (la punta, literalmente) paré de nuevo y comí una banana a modo de postre y seguí.

De este lado el viento se sentía mucho más. La parte de Punta Negra por la costa me costó un montón a pesar que son menos de 10km todo chato y viniendo de una bajada. Me era imposible avanzar y venía en el plato chico. Acá empecé a sufrir y llegué a pensar en volver atrás a San Francisco y pasar la noche en la casa de mi padre, pero al otro día pronosticaban lluvia y eso me iba a arruinar el viaje así que decidí seguir. Solo pensaba en no pinchar, ya que creía no tener fuerza física ni mental para cambiar una cámara.

Al final, con más cabeza que piernas, llegué hasta la Interbalnearia. La última parte iba a ser toda por la ruta ya que no se podía andar por tramos muy largos por adentro y no valía la pena.

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Como me iba imaginando de ante mano, la subida en Punta Ballena fue mortal y en la mitad, o antes, me bajé y empujé la bici. Disfruté la vista en el mirador un ratito y me tiré en bajada rumbo a mi destino. El final fue muy tranquilo y el viento ya casi no me molestaba porque sabía que ya estaba ahí.

Provisiones

Se pueden ir comprando en los distintos balnearios, ya que almacenes hay prácticamente por todos lados, o llevar de antemano para no andar precoupándose por el tema.

Yo fui con dos bidones de agua que me duraron hasta Cuchilla Alta y podría haberlos recargado ahí pero elegí hacerlo en Solís. Fue una mala idea ya que en el último tramo me morí de sed y hacía mucho calor (aunque capaz fue producto de mi mente y de pensar “que boludo, tendría que haber cargado agua cuando pude”).

Después lleve un par de bananas y alguna barra de cereal que fui comiendo durante el viaje o en alguna parada.

De almuerzo me clavé un chivito canadiense en un bar de Piriápolis.

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Ruta

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(click en la imagen para ver la ruta en ridewithgps)

El único lugar donde tuve que improvisar fue en La Floresta, ya que la rambla se corta en la calle Gaboto. Hay que subir y hacer un par de cuadras y volver a bajar.

La idea de evitar la ruta Interbalnearia fue muy buena, ya que no solo conocí unos cuantos balnearios por dentro, que solo sacaba de nombre, sino que también muchas veces podía andar a la sombra de los árboles protegiéndome del sol, que estaba bastante pesado.

El camino en Strava: https://www.strava.com/activities/209472742

En bici al trabajo en Montevideo

Se puede pedalear hasta el trabajo sin morir en el intento ni llegar totalmente sudado.

Lo primero a tener en cuenta, aunque parezca obvio, es prestar mucha atención cuando se está andando en el tráfico. No solo intentar entender qué maniobra va a hacer el auto que tenemos delante sino también ser capaces de escuchar cuando un auto se aproxima por detrás.
Es importante ser predecible sobre la bici de manera de no sorprender a los vehículos que tengamos alrededor y evitar causar un posible accidente. Esto quiere decir, por ejemplo, no andar zigzagueando entre los autos o subiendo y bajando la vereda. También es útil señalizar con los brazos a la hora de doblar o incluso si se va a cambiar de carril.
Para la noche es importante tener una luz delantera demás de trasera, no solo para que nos vean sino también para ver bien por donde vamos y no terminar adentro de un pozo.

La ruta que se va a hacer también es relevante. Es preferible hacer algunos kilómetros más por calles con menos tránsito a un viaje más corto pero menos seguro. Por ejemplo, nunca andaría por 18 de Julio si puedo ir por alguna calle paralela como Durazno o Canelones.
Si se viaja por la rambla, una buena forma de perderle el miedo a andar por la calle es yendo por la vereda e intercalando pequeños tramos por la calle en zonas con poco tránsito o cuando hay tres o cuatro carriles.
Cuando empecé a ir al trabajo en bici, hace más de un año, iba por la calle hasta la rambla y ahí andaba por la vereda. El tramo de Kibón lo hacia por la calle y luego volvía a la vereda hasta Malvín donde andaba por adentro por calles con poco movimiento. Con el tiempo fui extendiendo los tramos en la rambla por la calle hasta que nunca más volvi a la vereda.

“Ni en pedo voy en bici, llegás todo sudado”. Mentira.
Al menos no con distancias cortas. Yo he hecho 13km hasta el trabajo y he llegado en perfectas condiciones. Aunque para lograrlo hay que tener en cuenta algunas cosas.
Primero que nada, no hay necesidad de ir pedaleando a lo loco haciendo el máximo esfuerzo. Al fin y al cabo se está yendo a trabajar y no corriendo el Tour de France. Si estás en una bajada, dejate llevar.
Si llevás una mochila en la espalda te puede dar calor, especialmente en verano. Es mejor usar un canasto o una parrilla para cargarla.

Lo otro importante es la vestimenta. Recomiendo usar alguna camiseta deportiva de esas que le permiten a la piel respirar. Para el abrigo hay que tener en cuenta que la lana es mucho mejor que el algodón (internet está lleno de artículos que explican el por qué mejor que yo).

Empezó el frío, ¿cuánto me abrigo?
Una buena regla es “un poco menos de como saldría a caminar por la calle”. Después de un par de minutos pedaleando ya se entra en calor y si nos abrigamos en exceso vamos a empezar a sufrir de calor y sudar. Y el sudor nos puede llegar a dar frío, en especial con prendas de algodón que se mojan y se enfrían, a diferencia de las de lana que mantienen el calor aun mojadas.

Por lo general en invierno uso lo siguiente:

-camiseta base de manga larga
-buzo de lana
-campera impermeable fina (hace la diferencia, especialmente si hay viento)
-pantalón fino o short (el último se puede combinar con unas buenas medias largas abrigadas)

En mi alforja siempre llevo una camiseta para cambiarme, además de un par de medias y algo de abrigo. Si llueve también llevo un calzoncillo por las dudas (aprendí que te podés mojar literalmente hasta el trasero si llueve lo suficiente).

Por último, son fundamentales los guardabarros para los días de lluvia e incluso para después de la misma, cuando la calle aún está mojada.
¡La lluvia no debería ser un impedimento para ir al trabajo en bici!

¡A pedalear!